La Municipalidad avanza con el retiro de estructuras en distintas localidades del distrito. La medida busca ampliar el acceso público a la playa y preservar el entorno natural, en un contexto en el que la erosión costera exige respuestas sostenidas y planificación a largo plazo.
La recuperación de la playa pública continúa en el Partido de La Costa. Tras la demolición del antiguo balneario Macarena, en Costanera entre las calles 41 y 42 de Santa Teresita, el municipio concretó una nueva intervención en Costa del Este, en la zona de Costanera y Avenida 3, donde retiró una estructura para devolver ese sector del frente marítimo al uso público.

Las tareas forman parte de una política municipal que apunta a reducir progresivamente la presencia de construcciones sobre la playa, preservar el entorno natural y ampliar los espacios disponibles tanto para los residentes como para quienes visitan el distrito.
En esa dirección, el intendente Juan de Jesús dispuso que el 20% de los balnearios cuyas concesiones vencen este año sean recuperados como espacios públicos, sin convocar a nuevas licitaciones para su explotación privada. La decisión se complementa con la política de no habilitar nuevos balnearios. Según lo previsto, los trabajos continuarán con el retiro de otras tres estructuras en distintos puntos del partido.
Ambiente, acceso público y una costa que necesita planificación
La discusión sobre el uso del frente marítimo no se limita a determinar dónde pueden funcionar los balnearios. También pone sobre la mesa una cuestión central para el futuro de las localidades costeras: cómo administrar un recurso natural limitado, cada vez más expuesto a las presiones del desarrollo urbano y a los procesos de erosión.
La recuperación de sectores de playa puede contribuir a preservar espacios naturales y evitar que la ocupación mediante construcciones siga avanzando sobre la franja costera. Sin embargo, sus resultados ambientales dependerán también de una planificación integral, de estudios técnicos y de medidas sostenidas para atender la erosión y proteger el perfil de las playas.
Se trata de una problemática que afecta a distintas localidades del litoral bonaerense y que no admite soluciones simples. La pérdida de arena, la dinámica del mar y las intervenciones humanas obligan a pensar políticas de largo plazo, capaces de compatibilizar la actividad turística, el acceso público y la conservación ambiental.
Una medida que no necesariamente conforma a todos
El retiro de estructuras y la reducción de espacios destinados a la explotación privada pueden generar controversias. Hay intereses comerciales, puestos de trabajo y distintas formas de entender el aprovechamiento turístico de la costa. Por eso, este tipo de decisiones requiere información pública, fundamentos técnicos y un seguimiento que permita evaluar sus efectos.
Pero una política ambiental no puede medirse únicamente por el grado de aceptación inmediata que consiga. Algunas medidas necesarias para proteger un recurso común pueden resultar incómodas para determinados sectores, especialmente cuando modifican usos que se mantuvieron durante años.
El desafío consiste en que esas decisiones no queden reducidas a intervenciones aisladas ni a anuncios de gestión. Deben integrarse en una estrategia ambiental verificable, con objetivos claros y resultados que puedan medirse a lo largo del tiempo.
Recuperar playa hoy y cuidar la costa para mañana
La iniciativa municipal abre una oportunidad para discutir qué modelo de frente costero necesita La Costa. Recuperar espacios para el uso público y reducir la ocupación de la playa constituyen pasos relevantes dentro de ese debate, aunque no reemplazan las acciones específicas que exige la erosión.
El objetivo de fondo debería ser sostener una costa accesible, ambientalmente protegida y preparada para enfrentar los cambios que ya condicionan a numerosas comunidades marítimas.
Porque la playa no es solamente un atractivo turístico ni un espacio para la actividad comercial. Es también un patrimonio natural compartido, cuya conservación exige planificación, responsabilidad y decisiones que contemplen tanto las necesidades actuales como las de las próximas generaciones.
La recuperación de la playa pública marca una orientación de gestión. El verdadero alcance de esa política se verá en su continuidad, en la protección efectiva del ambiente y en la capacidad de preservar una costa que pertenece a toda la comunidad.

