El Gobierno decidió disolver la administración civil que hasta ahora tenía a su cargo la residencia presidencial y trasladar la responsabilidad integral de la seguridad a la Casa Militar. El coronel Fernando Tereso quedó en el centro de la implementación del nuevo esquema. El cambio modifica quién controla la Quinta, cómo se organizan sus servicios y quién responde por lo que ocurre dentro de la residencia.
La Quinta de Olivos está atravesando una de las mayores reorganizaciones de su estructura interna desde el comienzo de la gestión de Javier Milei.
El cambio no consiste solamente en reforzar la custodia presidencial. El Gobierno decidió modificar quién conduce y administra la residencia presidencial, desplazando el esquema que hasta ahora funcionaba mediante una administración civil propia y otorgando a la Casa Militar un papel mucho más amplio.

En ese nuevo escenario aparece el coronel Fernando Alberto Tereso, actual segundo jefe de la Casa Militar, quien quedó en el centro del proceso de implementación y reorganización de la Quinta.

DE UNA ADMINISTRACIÓN CIVIL A UNA ESTRUCTURA CENTRALIZADA
Hasta ahora, la Quinta de Olivos contaba con una estructura administrativa propia.
De hecho, una resolución oficial de junio de 2026 había prorrogado la designación de Osvaldo Javier Sosa como administrador general de la Residencia Presidencial de Olivos, dentro de la estructura de la Secretaría General de la Presidencia.
Ese esquema es el que ahora comenzó a desarmarse.
El Gobierno anunció que la Casa Militar asumirá la responsabilidad integral de las funciones de seguridad de la Residencia Presidencial de Olivos y de las residencias transitorias del Presidente y su familia.
La explicación oficial fue que el nuevo modelo busca fortalecer la seguridad y, al mismo tiempo, facilitar los procesos administrativos internos. El Ejecutivo también señaló la necesidad de elevar los estándares de eficiencia y seguridad presidencial.
El proceso de transferencia fue planteado con un plazo de hasta 60 días.
¿QUÉ CAMBIA CON LA CASA MILITAR?
La diferencia fundamental está en la cadena de mando.
La Casa Militar ya tenía legalmente responsabilidades sobre la seguridad del Presidente y de la Residencia de Olivos. Entre sus funciones oficiales están la seguridad presidencial, la coordinación de las fuerzas destinadas a la custodia, la elaboración de normas de acceso y la supervisión de los dispositivos de seguridad.
Lo que cambia ahora es el alcance que tendrá esa estructura dentro de la Quinta.
Hasta este momento podían distinguirse dos dimensiones:
Administración: personal civil, mantenimiento, servicios, compras y funcionamiento cotidiano.
Seguridad: Casa Militar y las fuerzas encargadas de la custodia presidencial.
Con la reforma, esas áreas comienzan a quedar mucho más concentradas bajo una misma estructura de conducción.
Eso significa que la seguridad deja de funcionar como un componente separado de la administración cotidiana y pasa a tener un peso mucho mayor sobre el funcionamiento general de la residencia.
¿SIGNIFICA QUE NO HABRÁ MÁS CIVILES?
Aquí hay que hacer una precisión.
No está confirmado oficialmente que absolutamente todos los trabajadores civiles de Olivos vayan a ser reemplazados por militares.
El anuncio oficial habla de la transferencia de responsabilidades a Casa Militar y de la disolución de la estructura administrativa que existía hasta ahora.
TN informó que las tareas administrativas, de limpieza y cocina continuarían siendo realizadas por personal civil, aunque dentro del nuevo esquema.
Al mismo tiempo, LA NACIÓN informó que Tereso comenzó a trabajar sobre los reemplazos y la reorganización de puestos vinculados con jardinería, administración, mozos, limpieza y cocina, y que determinados puestos pasarían a ser ocupados por personal militar.
Por lo tanto, lo que puede afirmarse con seguridad es que el personal civil pierde el esquema de conducción que tenía anteriormente y que determinadas funciones serán absorbidas o supervisadas directamente por la Casa Militar.
La composición definitiva de la dotación todavía forma parte del proceso de reorganización.
¿POR QUÉ SE PRODUJO EL CAMBIO?
La explicación oficial apunta principalmente a la seguridad presidencial.
El Gobierno sostuvo que existen nuevas exigencias vinculadas con el contexto internacional y mencionó específicamente la futura visita del papa León XIV a la Argentina, que implicará un importante movimiento de personas ajenas a la residencia presidencial por las obras y servicios relacionados con ese acontecimiento.
Pero existe además una segunda explicación que surge de fuentes oficiales citadas por los medios.
Según esas fuentes, Milei habría recibido información sobre presuntas filtraciones de información sobre sus actividades y las de su círculo más cercano.
LA NACIÓN informó que esa situación habría acelerado una decisión que la Casa Militar ya venía impulsando: reforzar el control de la Quinta.
En consecuencia, hay dos niveles que deben diferenciarse:
Lo confirmado por el Gobierno: la centralización de la seguridad y la reorganización de la estructura de Olivos.
Lo informado por fuentes oficiales a los medios: que las presuntas filtraciones y la desconfianza sobre parte del personal civil fueron factores determinantes para acelerar el cambio.
Las presuntas irregularidades en compras y contrataciones también fueron denunciadas judicialmente, pero esas acusaciones no deben presentarse como hechos probados.
¿QUÉ PAPEL TIENE TERESO?
Fernando Tereso no reemplazó formalmente al jefe de la Casa Militar.
El jefe del organismo continúa siendo el general de brigada Sebastián Ignacio Ibáñez, mientras que Tereso ocupa el segundo lugar en la estructura. La propia página oficial de la Casa Militar identifica a ambos en esos cargos.
Sin embargo, según LA NACIÓN, Tereso es quien quedó encargado de avanzar con la reorganización práctica de Olivos.
Eso incluye definir nuevos nombres y funciones para diferentes áreas de la residencia y ordenar el funcionamiento interno después de la salida de una parte del personal civil.
Por eso, más que hablar de una nueva designación formal de Tereso, resulta más preciso describirlo como uno de los principales responsables operativos del nuevo esquema dentro de la Quinta.
¿CÓMO AFECTA ESTO AL MANEJO DE LA QUINTA?
El cambio tiene una consecuencia fundamental: aumenta la centralización del poder de decisión dentro de la residencia presidencial.
Antes existía un administrador general específicamente destinado a la Quinta, dentro de una estructura civil de la Secretaría General.
Ahora, el Gobierno busca que la Casa Militar tenga una intervención mucho más directa.
En la práctica, esto puede significar:
- una cadena de mando más concentrada;
- mayor control sobre quién ingresa y circula dentro de la residencia;
- mayor supervisión sobre el personal que trabaja allí;
- coordinación más estrecha entre seguridad y funcionamiento cotidiano;
- cambios en la administración de servicios internos;
- reducción o reubicación de parte del personal civil;
- mayor intervención de personal dependiente de Casa Militar.
La propia normativa ya establece que Casa Militar tiene facultades para establecer y ejecutar las normas de acceso a Olivos y supervisar su cumplimiento, además de coordinar a las fuerzas policiales y militares que participan de la seguridad presidencial.
La transformación actual amplía el peso práctico de esa estructura.
DE UNA RESIDENCIA ADMINISTRADA A UNA RESIDENCIA CONTROLADA POR CASA MILITAR
La diferencia puede resumirse de una manera sencilla.
Antes: la Quinta tenía una administración civil propia y la Casa Militar tenía un rol central en la seguridad.
Ahora: el Gobierno está desarmando esa administración independiente y trasladando el centro de gravedad hacia Casa Militar.
No significa que cada persona que trabaje en Olivos vaya a ser militar.
Significa que la conducción y el control del funcionamiento de la residencia pasan a estar mucho más vinculados con una estructura cuya misión principal es la seguridad presidencial.
Y allí radica la verdadera dimensión de la transformación.
¿QUÉ BUSCA MILEI CON EL NUEVO MODELO?
El Gobierno plantea oficialmente que busca mayor seguridad, eficiencia y control.
Las fuentes oficiales citadas por los medios agregan una preocupación concreta: evitar filtraciones y recuperar el control sobre información vinculada con la actividad presidencial.
El resultado es un cambio institucional relevante dentro del lugar donde el Presidente vive y desarrolla buena parte de su actividad cotidiana.
La Quinta de Olivos deja atrás una estructura en la que la administración civil tenía un peso propio y comienza a funcionar bajo una conducción mucho más centralizada en la Casa Militar.
Y en ese proceso, el coronel Fernando Tereso aparece como una de las figuras encargadas de convertir la decisión política de Milei en una nueva estructura concreta de funcionamiento.
El cambio todavía está en ejecución. Por eso, la verdadera magnitud de la transformación se podrá conocer cuando finalice el proceso de transferencia previsto por el Gobierno y quede definida la estructura definitiva de personal, funciones y responsabilidades dentro de la residencia presidencial.

