ARBOLES FRUTALES cosme
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Apdepnur Guillermo

Por Guillermo Apdepnur

En la capilla San Charbel de San Clemente del Tuyú se plantaron más de treinta árboles frutales en una jornada que reunió a autoridades municipales, referentes religiosos, integrantes de instituciones locales y vecinos. La iniciativa busca crear un monte frutal comunitario que promueva el acceso a alimentos, el cuidado del ambiente y el fortalecimiento de los vínculos sociales.

ARBOLES FRUTALES

La capilla San Charbel —ubicada en el predio lindero al Club Social y Deportivo Cosme Argerich— fue sede de una actividad que unió participación ciudadana, compromiso institucional y una mirada conjunta sobre el futuro ambiental de la comunidad. Con la presencia del director de Agricultura Familiar y Pesca Artesanal, Exequiel Cáceres, del Padre Julio Aguiar, y de Julián Erdocia, integrante del Club Cosme Argerich, se llevó adelante la plantación de más de treinta árboles frutales que constituyen el primer paso para la conformación de un monte frutal comunitario.

La participación del club no fue menor. En los últimos meses, sus integrantes vienen desarrollando tareas de mejora y puesta en valor de todas las instalaciones deportivas y sociales, lo que también contribuyó a que el entorno de la capilla —situada en un sector colindante al club— se encuentre en mejores condiciones para recibir esta iniciativa. La articulación entre estas instituciones permitió sumar manos, herramientas y organización para concretar la jornada.


Agricultura familiar: un modelo que vuelve a tener protagonismo

La plantación se enmarca en una tendencia que crece en todo el país: el impulso a la agricultura familiar y a la producción de alimentos en espacios comunitarios. Programas nacionales como ProHuerta y políticas públicas vinculadas a la agroecología demostraron que estos proyectos fortalecen la economía local, mejoran la alimentación y generan redes de colaboración entre vecinos.

En ciudades costeras como San Clemente, donde la estacionalidad turística condiciona la actividad económica, las iniciativas de producción local adquieren un valor estratégico, tanto por su aporte nutricional como por su impacto social.


Beneficios ambientales y sociales del monte frutal

Los árboles frutales ofrecen múltiples beneficios: ayudan a regular la temperatura, mejorar el suelo, atraer biodiversidad y contribuir a la captura de carbono. A nivel comunitario, facilitan el acceso a alimentos frescos, promueven la participación ciudadana y sirven como espacios educativos para escuelas, clubes y organizaciones barriales.

La expectativa es que este nuevo monte frutal pueda ser utilizado por todos los vecinos, generando un entorno cuidado, accesible y con potencial para actividades formativas. Con la cercanía del club y la presencia permanente de voluntarios, se espera que el mantenimiento y el desarrollo del área puedan garantizarse a largo plazo.


El rol de la iglesia y las instituciones locales

La presencia del Padre Julio Aguiar, junto con el aporte de Julián Erdocia y el acompañamiento del Club Cosme Argerich, refuerza la idea de que la comunidad organizada puede dar respuesta a necesidades ambientales y sociales. La capilla aporta el espacio; el club, la cercanía organizativa y la infraestructura; y el municipio, el respaldo técnico y productivo. Esta combinación de actores amplía las capacidades y mejora las posibilidades de continuidad del proyecto.


Un modelo replicable de desarrollo sostenible

Aunque se trata de una acción local y de escala acotada, el proyecto está alineado con modelos de desarrollo sostenible que se impulsan en distintas regiones del país. La creación de montes frutales, huertas comunitarias y espacios verdes productivos forma parte de estrategias que buscan diversificar la producción, fortalecer redes locales y generar conciencia ambiental.

En este contexto, la experiencia de la capilla San Charbel y el Club Cosme Argerich demuestra que la articulación entre instituciones religiosas, entidades deportivas, áreas municipales y vecinos no solo es posible, sino que puede convertirse en un ejemplo para otras comunidades de la Costa Atlántica.


Un comienzo que abre nuevas oportunidades

La jornada dejó un mensaje claro: cuando la comunidad trabaja de manera conjunta, los resultados se suman y perduran. El monte frutal recién plantado es apenas el primer paso. Con el involucramiento de la iglesia, el club, el municipio y los vecinos, San Clemente del Tuyú avanza hacia un modelo de participación comunitaria que integra producción local, sostenibilidad y compromiso social.