Bélgica, Francia, Brasil y Austria son los próximos destinos de estudiantes del Partido de La Costa que participan de los programas de intercambio del Rotary Club de Mar de Ajó. Al mismo tiempo, jóvenes de otros países viven actualmente su propia experiencia en el distrito.

Cuatro jóvenes del Partido de La Costa están próximos a iniciar una experiencia que los llevará a estudiar, convivir y conocer nuevas culturas fuera del país. Los destinos serán Bélgica, Francia, Brasil y Austria, en el marco de los programas de intercambio que impulsa el Rotary Club de Mar de Ajó.
El tema fue abordado durante un encuentro realizado en el Palacio Municipal, donde el intendente Juan de Jesús recibió a los estudiantes junto con integrantes del Rotary Club, concejales y funcionarios.
Pero detrás de la actividad institucional hay una experiencia que tiene como principal protagonista a los propios jóvenes.
Dos de los estudiantes realizarán estadías de aproximadamente 11 meses en Bélgica y Francia, mientras que otro viajará durante tres meses a Brasil. Una joven, en tanto, participará de un programa de intercambio de nuevas generaciones en Austria.
Los programas de intercambio de Rotary están orientados a jóvenes de entre 15 y 19 años y buscan combinar la experiencia educativa con el conocimiento de otras culturas. Los intercambios pueden ser de corta duración o extenderse durante un año académico, según la modalidad.
Viajar, pero también aprender a convivir
La propuesta no se limita a conocer otro país.
Durante el intercambio, los jóvenes deben adaptarse a nuevas costumbres, convivir con familias anfitrionas, incorporarse a otros ámbitos educativos y, en muchos casos, desenvolverse en otro idioma.
Desde Rotary se destaca además la participación de los estudiantes en actividades comunitarias y proyectos solidarios, como parte de una experiencia que busca promover el conocimiento entre culturas, el respeto por las diferencias y la construcción de vínculos.
Constanza Caruso, integrante del Rotary Club de Mar de Ajó, señaló durante el encuentro que los participantes son considerados “embajadores de la paz”, en referencia a uno de los objetivos centrales de este tipo de programas: generar vínculos entre jóvenes de diferentes países y comunidades.

El intercambio también llega a La Costa
El movimiento no se produce solamente desde La Costa hacia otros países.
Actualmente, estudiantes provenientes de Nueva Zelanda y Brasil se encuentran en el Partido de La Costa realizando su experiencia de intercambio. Durante su estadía concurren a escuelas locales, conviven con familias y participan de distintas actividades de la comunidad.
Así, el distrito se transforma también en escenario de intercambio cultural.
Para una comunidad turística como La Costa, acostumbrada al contacto con visitantes durante buena parte del año, la presencia de jóvenes que llegan desde otros países plantea una dimensión diferente: no se trata solamente de recibir turistas, sino de incorporar temporalmente a estudiantes que participan de la vida cotidiana local.
El papel del Rotary
Los clubes rotarios tienen una larga trayectoria en programas destinados a jóvenes y en iniciativas vinculadas con educación, solidaridad, liderazgo e intercambio cultural.
En este caso, el Rotary Club de Mar de Ajó funciona como una de las organizaciones que articula la participación de jóvenes de la región en estos programas y, al mismo tiempo, recibe estudiantes extranjeros.
La experiencia requiere preparación, acompañamiento y participación de familias anfitrionas, además del cumplimiento de los requisitos establecidos por el programa.
Para los estudiantes que viajan, representa también una oportunidad de salir de su entorno habitual durante un período prolongado y enfrentarse a situaciones nuevas.
Una experiencia que puede quedar más allá del viaje
El verdadero resultado de un intercambio difícilmente pueda medirse solamente en la cantidad de países visitados.
El aprendizaje puede aparecer en aspectos menos visibles: la autonomía adquirida, la capacidad de adaptarse, el conocimiento de otras realidades y los vínculos construidos durante la estadía.
También existe un efecto en sentido inverso. Cuando un estudiante extranjero llega a La Costa, son sus compañeros, docentes, familias y vecinos quienes tienen la posibilidad de conocer otra cultura sin salir del distrito.
Los próximos meses permitirán conocer cómo viven esta experiencia los cuatro jóvenes costeros que partirán hacia Europa y Brasil y qué encuentran, a su regreso, aquellos que hoy dejan temporalmente su lugar de origen para convertirse en parte de otra comunidad.
Porque, en definitiva, un intercambio cultural no empieza cuando se toma un avión ni termina cuando se regresa: comienza cuando una persona se anima a mirar su propia realidad desde otro lugar.


