
En el corazón del partido de General Lavalle, las madres de Paraje Pavón enfrentan una realidad que pone en jaque el futuro de sus hijos. La escasez de atención pediátrica y un sistema de turnos que obliga a las familias a presentarse desde las 5 de la mañana revela la precariedad del sistema sanitario en la zona.
«Me dan turno para uno solo», relata una de las madres entrevistadas, quien con tres hijos debe elegir cuál de ellos podrá recibir atención médica. La sala de atención primaria, si bien cuenta con un médico clínico las 24 horas, evidencia graves limitaciones en especialidades y turnos disponibles.
Los especialistas atienden con cuentagotas durante la semana, generando una situación que obliga a los vecinos a migrar hacia el Partido de La Costa en busca de atención médica.
La crisis sanitaria se agudiza cuando se analiza la distribución de recursos municipales. «Es una vergüenza que estemos pasando por esto en el tema de salud», señala una de las entrevistadas, cuestionando las prioridades en la asignación de fondos públicos. «Se gasta dinero en otras cosas que no son necesarias para el lugar», agrega, reclamando una mayor inversión en salud.
El aislamiento social de Paraje Pavón trasciende la problemática sanitaria. La localidad carece de espacios básicos de esparcimiento: no hay restaurantes, apenas una heladería y una reciente parrilla. Esta situación obliga a los habitantes a depender constantemente del Partido de La Costa para cualquier actividad social o recreativa, profundizando la sensación de abandono.
Sin embargo, en medio de este panorama desalentador, surge una luz de esperanza de la mano de la Agrupación Manos de General Lavalle. Sus integrantes, mayoritariamente mujeres jóvenes y madres, proponen un cambio de paradigma en la gestión local. «Queremos hacer las cosas distintas», afirman, destacando su compromiso con el trabajo comunitario y la ayuda mutua entre vecinos.
«Somos principiantes, pero vamos a intentar salir adelante», expresan las referentes de la agrupación, quienes mantienen las puertas abiertas de su local para recibir a más vecinos que quieran sumarse a esta iniciativa de transformación. Su mensaje es claro: el cambio es posible cuando la comunidad se une con objetivos claros y sin intereses particulares de por medio.
La crisis en Paraje Pavón refleja una realidad que exige respuestas urgentes. Mientras las autoridades actuales parecen dar la espalda a las necesidades básicas de la población, surge desde las bases un movimiento que promete trabajar por un futuro más digno para todos los lavallenses. El tiempo dirá si estas nuevas voces lograrán la transformación que el distrito necesita.

