
La reciente Consulta Pública realizada en el Espacio Multicultural de Mar de Ajó marcó un paso decisivo para el proyecto de construcción de la Autovía sobre la Ruta Provincial 11 entre Mar de Ajó y Pinamar, un tramo de 48 kilómetros que conecta a los partidos de La Costa, General Lavalle, Pinamar y General Madariaga. El encuentro, organizado por la Dirección de Vialidad de la Provincia de Buenos Aires en el marco del Programa BID 5418, reunió a funcionarios, organizaciones sociales y vecinos interesados en conocer los alcances de una obra que promete transformar la movilidad en uno de los corredores turísticos más transitados del país.

El intendente del Partido de La Costa, Juan de Jesús, destacó la instancia como “un momento muy esperado por la comunidad”, subrayando que el proyecto “avizora progreso y desarrollo” y abre la puerta a la participación ciudadana para aportar mejoras y advertencias. Desde Vialidad, el subadministrador Hernán Y Zurieta remarcó el impacto regional: “Miles de turistas utilizan este corredor en temporada alta; esta autovía fortalece economías locales y mejora la seguridad”.
A su vez, Mario Vázquez, responsable de la Unidad Coordinadora de Programas, recordó que la obra se integrará al tramo ya en ejecución entre Villa Gesell y Mar Chiquita, completando cerca de 200 kilómetros de autovía continua entre San Clemente y Mar del Plata.
Una obra clave, pero costosa y no exenta de desafíos
El proyecto, con un monto estimado en USD 94,3 millones financiados parcialmente por el Banco Interamericano de Desarrollo, prevé un plazo de ejecución de 18 meses y una configuración de doble calzada, banquinas pavimentadas, cantero central de 16 metros, retornos estratégicos e iluminación en accesos. También incluirá obras hidráulicas, señalización moderna, dársenas y refugios peatonales.

Los beneficios son evidentes: mayor capacidad vehicular, reducción drástica del riesgo de colisiones frontales —frecuentes en este tramo, especialmente en épocas de congestión estival—, dinamización del turismo, nuevos empleos directos e indirectos y un corredor logístico que favorecería la integración entre La Costa, Lavalle, Pinamar y Pueyrredón. Para varios especialistas, esta conectividad mejorada podría impulsar actividades como la industria pesquera, el comercio de cercanía y los servicios de emergencia, que hoy dependen de una traza saturada y con escasas alternativas.
Sin embargo, la obra llega en un contexto provincial delicado: Buenos Aires atraviesa un incremento sostenido de endeudamiento y restricciones fiscales. El propio Zurieta recordó que el gobierno nacional “ha retirado apoyo”, lo que obliga al Ejecutivo provincial a sostener la obra con recursos propios y financiamiento externo. Este escenario alimenta dudas sobre la priorización del gasto, la eficiencia en la ejecución y la transparencia del proceso licitatorio previsto para el primer trimestre de 2026.
A esto se suman inquietudes de comerciantes y residentes, que advierten que las obras podrían afectar temporalmente los accesos, generar desvíos y complicar la temporada turística si la planificación no se coordina con los municipios.

El gran vacío: impacto ambiental y planificación territorial
Pese a la magnitud de la intervención, aún no han sido difundidos de manera pública estudios completos sobre el impacto ambiental: afectación de dunas, flora nativa, corredores biológicos, erosión, dinámica hídrica y posibles expropiaciones. Además, especialistas han señalado que el tramo incluye humedales y zonas bajas donde la ampliación podría modificar escurrimientos naturales, un aspecto especialmente sensible en áreas que ya enfrentan problemas de inundaciones por urbanización acelerada.
Organizaciones locales insisten en que la seguridad vial no debe desligarse de la preservación del paisaje costero. Reclaman pasos de fauna, sistemas de drenaje reforzados y un plan de manejo de residuos de obra acorde a los estándares del BID, además de un proceso de participación más profundo que la consulta inicial. Piden mesas técnicas permanentes y acceso irrestricto a toda la documentación ambiental y de trazado, disponible parcialmente en la web de Vialidad.
Entre la necesidad y la incertidumbre
La Autovía Ruta 11 es, sin dudas, una obra largamente esperada y necesaria. Puede salvar vidas, impulsar la economía estival y ordenar un tránsito que se multiplica cada verano. Pero su éxito dependerá de variables tan importantes como la obra en sí:
la transparencia financiera, la planificación ambiental, el diálogo real con la comunidad, el cumplimiento de los plazos y la capacidad del Estado para garantizar que el costo económico no termine siendo mayor que el beneficio social.
En la Costa Atlántica, las rutas son arterias, pero también fronteras ambientales.
Cómo se construya esta autovía —y con qué nivel de consenso— definirá de qué lado queda la provincia.

